
viernes, 19 de noviembre de 2010
CONVOCATORIA "NO AL FIDEICOMISO"

FRAUDE DEL SNTE
MAESTROS UNIDOS DE AGUASCALIENTES
miércoles, 8 de septiembre de 2010
¿Qué la iglesia no es opresiva...
Lo verdaderamente obsceno y aberrante en todo esto es que, según el cerrado criterio de estos imbéciles y nefastos sujetos (agregaría una frase como: pobres y pequeños de espíritu, pero no creo en esas estulticias), la simple condición "NATURAL" de mujer, es (aclaro, según lo dicen estos verdaderos y "reverendos" Asnos) es obsceno y aberrante, y de pronto el simple hecho de representar una pintura como lo es la creación pintada por aquél sujeto del renacimiento con mujeres desnudas, en forma artística claro está, les parece malo y condenable, censurable, reprobable y un sin fin de sinónimos más, pero eso sí, no les parece malo que el fresco original presente un montón hombres desnudos (lo que claramente me indica por donde van sus preferencias), ahora ¿no se supone que dios es asexuado? Entonces siendo así, da igual si se le representa como hombre o como MUJER ¿o me equivoco?.
La verdad es que no me cabe en la cabeza este tipo de actitudes, simplemente dejan en evidencia el odio retorcido que llevan en sus pequeñas mentes estos sujetos hacia el sexo femenino y es que ¿Quién en el mundo puede ofenderse al ver la delicada figura de una mujer en un desnudo artístico? al parecer estos sujetos; ahora entiendo su voto de castidad, el que se limita sólo hacia las mujeres, más no a homosexuales o incluso a niños indefensos, todo esto en los hechos y bajo la mesa, claro está, ya que en el discurso "tratan" de aparentar otra cosa y para muestra:
Ahora bien, recordemos una situación análoga a la presente ¿Alguien recuerda la polémica que se desató por una pintura que se colocó en una iglesia situada en el Estado de Oklahoma en EUA, pintura que mostraba a un cristo que ostentaba un gran pene en erección? (Si no lo recuerdan aquí hay una vaga referencia aunque buscando seguro salen más), ahora bien, en aquélla ocasión se determinó por parte de la misma iglesia "CATÓLICA" (y en mayúsculas para que vean que sí, fue la misma) que esa imagen solamente era una "expresión artística," y como expresión artística era válida y que además, "las expresiones artísticas nunca deben de ser reprimidas" por conceptos subjetivos o caprichos insolentes ¿O acaso la iglesia en ese momento quería decir que, como siempre, ella tiene derecho a no ser censurada, pero si se adjudica el derecho de censurar? Claramente las analogías son evidentes, incluso en ambos casos se salió por la tangente y logró sus cometidos, salvo que lamentablemente en nuestro país, la iglesia logró que el mural en cuestión fuera destruido por las autoridades municipales de "la Chona".
Ahora, para poner de manifiesto la hipocresía de esta institución (en evidente decadencia), recordemos el incidente acaecido precisamente aquí en el Estado de Aguascalientes, es decir, las declaraciones hechas por Salvador Iñiguez sobre los matrimonios y adopción entre y por personas del mismo sexo (tenía que ser en este Estado...), dejando de lado el tema objeto de las declaraciones motivo de la controversia y centrándonos en el juego en el que pretendía la iglesia hacer caer a los incautos. Se afirmó por este individuo (Salvador Iñiguez) y por la iglesia en general (recordemos que en el Estado de Aguascalientes el mismo José María de la Torre y un sacerdotillo llamado Raúl Sosa Palos expresaron sus opiniones, además de los comentarios que se hicieron a lo largo y ancho de las iglesias en sus misas dominicales) que la demanda entablada en contra de Salvador Iñiguez tenía la clara intención de censurar la opinión del clero, y que además Iñiguez estaba en su derecho ciudadano de expresarse libremente (cosa en la que no estoy de acuerdo, ya que toda libertad tiene límites, además, una acusación se hace con pruebas concretas, no a base de suposiciones), por lo que prácticamente se exigió que "no se censuraran sus opiniones". ¿No resulta pues paradójico que por un lado exijas respeto a tu libertad de expresión (aunque sea para acusar falsamente) y por el otro, te dediques a censurar todo aquello que consideras ofensivo de tus creencias?
Lamentablemente, muy lamentablemente es que las autoridades civiles se dobleguen ante esta instutución (que representa el interés de un estado extranjero como lo es el vaticano, con lo que se pone en juego la soberanía nacional, como ya lo había explicado aquí y me parece que en otra ocasión más en este mismo blog), lo cierto es que nuestras autoridades se están prestando a ser manipuladas por las iglesia, en un juego en el que es bien sabido que si se le concede el poder a esta institución, las consecuencias serán nefastas, simplemente y como muestra, todos los estados actuales con regimenes teocráticos son los mas violentos y es en los que se permite que las mujeres sean enterradas hasta el cuello para luego ser lapidadas (lamentable pero así es, igual pasó en la inquisición dirigida por esta barbárica institución y que al parecer sigue en funciones).
No entiendo pues, ¿Cómo es que en pleno siglo XXI, año 2010, en el que el progreso humano ha alcanzado niveles insospechados, sigamos permitiendo que las opiniones escandalizadas de un grupo de retrogradas sigan dirigiendo el curso de nuestras vidas? En fin, hoy por hoy, nos hemos quedado con una obra artística menos, misma que era bastante buena ¿Qué pensarán nuestros descendientes de nosotros cuando existen quienes siguen sintiéndose ofendidos en sus "sentimientos y susceptibilidades" ante una simple e inofensiva pintura; es precisamente por esto que nuestro país realmente no progresa en ningún campo y hacía ninguna parte, ya que estos animales reaccionan siempre de la misma manera ante todo lo que sea "PROGRESO", ¿Qué sociedad es la nuestra en la que hasta el arte tiene que ser censurado para adecuarse a los gustos específicos del que tiene el poder? Aquí pues, lo único censurable es, sin lugar a dudas, la censura misma. En fin, para corajes no gana uno.
A riesgo de que el José María de la Torre mande eliminar este blog, les dejo la imagen en cuestión para que juzguen por ustedes mismos lo "maléfica, aberrante y obscena" que pudo ser.

jueves, 11 de marzo de 2010
Comercial vetado por el Gobierno Mexicano...
martes, 2 de marzo de 2010
¿Por qué no le damos más poder a los poderosos?...
Inicio rápidamente con una consecuencia que se me pasó incluir en el post anterior y sin hacer muchas pausas debido a que no es el tema de esta entrada. Resulta que, de reformarse el apartado E del artículo 130 constitucional, estaríamos dando entrada a que los sacerdotes y ministros de cultos religiosos tengan la posibilidad de postularse como candidatos políticos. Bien, pero con ello también les estaríamos dando entrada a que en un momento dado, algún sacerdote vivaz estableciera el pago del diezmo como algo obligatorio. Probablemente los impuestos aumentarían debido a que, ahora sería necesario destinar dinero al culto religioso y no podemos pasar por alto aquí las inevitables condonaciones de impuestos que se concederían a sí mismos como organización religiosa.
Ahora a lo que atañe esta entrada. Resulta que ahora el Partido Verde Ecologista de México (sí, ha leído bien, el mismísimo partido que está a favor de la pena de muerte ¡Que partido tan moralista y ético! ¿No cree usted?), ve con buenos ojos la propuesta de reforma que plantea Pablo Gómez. Han declarado que dicha reforma “es el tránsito que México debe buscar asumir.” Obviamente su intención es obtener los votos de los católicos, votos que tanto necesitan para fortalecer su partido, y digo esto tomando en cuenta el antecedente de la reiterada propuesta de establecer la pena de muerte, a pesar de que ellos mismos deben saber que debido a algunos tratados internacionales y a unos u otros candados legales, dicha propuesta no prosperará en México, aunque eso no impide que el PVEM le dé atole con el dedo al electorado haciéndole creer que su intención es favorecer la seguridad social. Y resulta que como ya ni ellos mismos se creen su propio cuento de que establecerán la pena de muerte, ahora deben buscar por otro lado los votos. El dirigente del PVEM, Arturo Escobar, dijo estar absolutamente de acuerdo con la propuesta, la cual busca que los integrantes de cualquier religión tengan la posibilidad de manifestarse de forma pública y dijo que en el Senado ven con buenos ojos la propuesta del perredista Pablo Gómez, por lo que será plenamente apoyada.
Igualmente la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) considera que la propuesta de Pablo Gómez dará mayores oportunidades para experimentar una verdadera libertad religiosa en México. Hasta aquí parecería una declaración inocentona, desinteresada y llena de una esperanza casi pueril, que busca resarcir los derechos que ¡Injustamente! Le han sido arrebatados a la iglesia por sus enemigos. Pero de eso no tiene nada esa declaración, y sólo basta con que analicemos la declaración de Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, quien dijo aplaudir la propuesta debido a que: “coartar la libertad de expresión de los ministros de culto no sólo es un anacronismo, sino una injusticia. Es tiempo de hacer extensiva la libertad de expresión a todos los mexicanos, y nosotros (los sacerdotes) lo somos (ya dejamos en claro por qué los sacerdotes renuncian a su ciudadanía aquí), así como de avanzar en materia de libertad religiosa.” Además criticó las propuestas que buscan garantizar un Estado laico, porque “es como si vieran en la Iglesia católica un poder político que amenaza las libertades de los no católicos. Es claro que (los legisladores) no conocen legislaciones religiosas de otros países más avanzados en democracia; piensan que libertad religiosa es lo mismo que libertad de culto y de creencias; su ignorancia les lleva a pensar que a Dios se le puede reducir al hogar y a la convivencia personal y encerrarlo en un templo.”
Esta última parte de inmediato pone de manifiesto las intenciones de la iglesia, ya que según Arizmendi libertad religiosa no equivale a libertad de culto, o lo que sería lo mismo, libertad religiosa para este imbécil ignorante (o mejor dicho oportunista desvergonzado y arrogante) equivale forzar a todo el mundo a creer en lo mismo que ellos creen, es decir, obligar a todos a ser católicos (y todavía se atreve a decir que la iglesia católica no es un enemigo de las libertades religiosas de los no católicos). Ahora debido a estas estúpidas declaraciones hechas con carácter limitativo, debemos retomar la historia para ver otra vez el por qué no es conveniente regresarle derechos a la iglesia (con cuanta razón han ido eliminando esta materia de las escuelas). Recordemos pues, que los liberales franceses en el siglo XVIII lucharon por la separación del Estado y la iglesia (lucha que se repitió en México 21 años después) debido a que esta última se había hecho de un poder que el clero explotaba para su propio beneficio; de hecho, la iglesia junto con el monarca y los grandes capitalistas de la época fueron los grandes enemigos a derrotar debido a que tenían oprimido al pueblo de una forma brutal. Recordemos que los pobres se hacían cada vez más pobres a cambio de pagar impuestos muy elevados al monarca además que el diezmo era obligatorio, la iglesia tenía además derecho de cobrar impuestos a los campesinos -pobres de por sí- por sus cosechas, la iglesia era la mayor terrateniente por lo que la revolución buscó que sus bienes se secularizaran, los sacerdotes gozaban de derechos como el de recibir prebendas por lo que finalmente terminaron siendo empleados que dependían del Estado así que el diezmo dejó de ser obligatorio y se prohibieron las ordenes religiosas y los votos perpetuos.
Estoy hablando de la revolución francesa, así que cualquier similitud con México en la época independentista y hasta la época de Juárez es mera coincidencia; aunque probablemente en México las condiciones eran aún peores, sólo basta con recordar que la iglesia fue de los primeros opositores a la independencia debido a que veían en ella una amenaza sobre sus intereses económicos, y que posteriormente se reveló contra la constitución en varias ocasiones, lo que finalmente orilló a Calles a tratar de imponerla por la fuerza, con lo que desencadenaría la guerra cristera, en la que la iglesia ha creado una leyenda blanca donde se muestra a ella misma como mártir de un movimiento antirreligioso, más nunca menciona que su sublevación fue por que la constitución afectaba principalmente intereses pecuniarios y no espirituales. Se ha dicho que los ganadores son quienes escriben la historia, también se ha dicho que quien gane una batalla resultará ser el bueno al final de ella, aunque sus intereses sean opuestos a la justicia, por ejemplo tenemos el caso de Espartaco, quien dirigiera la mayor rebelión de esclavos en la antigua Roma y que terminó considerado como un enemigo del Estado aunque sus intenciones eran legítimas. Bien este es el caso de la iglesia, siempre parece resultar ganadora en todos los conflictos que enfrenta debido a que “la gente siempre cree lo que quiere creer.”
La propuesta de Pablo Gómez resulta ridícula, ya que el prohibir derechos a la iglesia es una conquista que se ha logrado a base de sangre y lágrimas, conquistas para obtener una libertad humana, y que ahora -repito-, por ocurrencias de alguien que quiere asegurar votos a su partido vamos a retroceder. Esta propuesta va más allá de reconocer derechos a los religiosos, de hecho ya he hecho dos análisis de esto en post anteriores (aquí y aquí). ¿Por qué este insulso sujeto no propone hacer mejoras a la Ley de Trabajo? Ahí si que hacen falta muchas reformas, las que mejorarían significativamente el nivel socio-económico en México, pero resulta que como hacer reformas de ese tipo resultaría peligroso porque causaría el inevitable descontento de los poderosos, optaron por decidir que será mejor darle más poder a otro grupo de sujetos de por sí poderosos y así mantener contento a la mayoría pueblo dándole una vez más “atolito con el dedo,” al fin y al cabo resultó populista el señor.
Quiero terminar citando las palabras escritas por Pedro Echeverría sacadas de su artículo el que puede ser leído aquí: “Hoy se presenta un proyecto para que el clero legalice lo que nunca ha dejado de hacer: usar la iglesia, a los millones de feligreses para hacer más poderoso al partido socialcristiano –que podría ser el PAN- para recuperar el poder. Por eso los aplausos a “pablito” de parte del clero y los políticos que buscan votos católicos son estruendosos. Olvida que la separación de la Iglesia y el Estado en 1859 no fue un “arranque de locura” de los liberales radicales, sino una batalla contra el terrible monopolio económico e ideológico que tenía esa institución en todo el país. Han pasado 150 años y la iglesia ha renovado sus métodos pero no ha dejado de buscar el poder que le ha dolido perder.”
Fuente de información: La jornada
El análisis hecho aquí, es propio.
domingo, 28 de febrero de 2010
Algunas probables implicaciones de eliminar el inciso E del artículo 130 constitucional
Todo esto, junto con lo analizado en el post anterior (el que cito en el inicio de éste), son los motivos principales por los que no se debe apoyar una reforma de estas características.
Ahora finalizo proponiendo la postura contraria a cualquier católico que se siente ofendido por considerar que estoy equivocado o por sentirse ser parte de la mayoría ¿Qué le parecería que un musulmán llegara a presidente y destinara recursos públicos para beneficio de su culto? ¿Estaría conforme con ello? ¿Entonces cual es la razón objetiva por la que cree que los demás deben conformarse con que se le den privilegios a su credo (sin argumentos de: “porque mi religión si es la verdadera y las demás no” ya que las demás argumentan lo mismo)?
viernes, 26 de febrero de 2010
La importancia del Estado Laico
diabŏIus
El PRD quiere dar a los clérigos derechos poíticos
Pablo Gómez (Senador por el PRD) presentó al Senado la propuesta para permitir que los sacerdotes tengan derecho a expresarse en temas políticos y de asociarse en grupos políticos. La iniciativa consiste en eliminar el inciso e) del artículo 130 constitucional, el que establece que “los ministros no podrán asociase con fines políticos ni realizar proselitismo en favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán, en reunión pública, en actos de culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni agraviar, de cualquier forma, los símbolos patrios”.
Según Pablo Gómez, al quitar el inciso se corrige una antinomia constitucional, que trata diferente a los sacerdotes del resto de los ciudadanos mexicanos respecto a sus garantías individuales vigentes.
“Los sacerdotes de todos los cultos religiosos son ciudadanos cuando tienen las cualidades exigidas para cualquiera y, por tanto, deberían poder gozar de las prerrogativas de ciudadanía, entre las cuales se encuentra la de asociación política personal y libre. El inciso e) del artículo 130 constitucional se enfrenta a ese estatuto constitucional del ciudadano, con lo cual encontramos otra antinomia.
“En cuanto a la limitación de la libertad de expresión para los extranjeros en los temas de carácter político y a la prohibición de la asociación de éstos para tomar parte de los asuntos precisamente políticos del país (artículo 33 de la Constitución), encontramos que la norma abarca a cualquier extranjero pero nunca a un ciudadano”, destacó.
Además el perredista consideró que la jerarquía católica ya "pagó la factura" que le cobró el Constituyente de 1917: "esa factura no tenemos por qué mantenerla hoy".
Iniciemos el análisis de lo dicho por Pablo Gómez. Primero que nada, resulta que no hay ninguna antinomia y lo único que demuestra Pablo Gómez es su ignorancia de la ley al no tener ni la más mínima idea de lo que se consigna en la constitución y sobre por qué a los sacerdotes se les limitan derechos políticos, además parece ser que pasa por alto que la ley se interpreta en forma sistemática, es decir, toda en un conjunto único y no de artículo por artículo; aunque también es cierto que en la constitución prevalece la interpretación gramatical y lógica, pero no obstante ello, el artículo al que se refiere no tiene nada que ver con la reforma que promueve y es que me pregunto ¿Qué tiene que ver el capítulo de los extranjeros con la pérdida de la ciudadanía? Lo que resulta más triste es que este sujeto es senador y está obligado a conocer la constitución en forma íntegra y no en partes ¿o no será que promueve esta reforma por otro tipo de intereses? Si Pablo Gómez hubiera leído el artículo 37 y lo hubiera relacionado con lo que establecen los artículos 34 y 35 de la misma constitución y no sólo se hubiera limitado a la tarea simplista de leer el artículo 33 e interpretarlo de una manera por demás estulta, hubiera visto que en los apartados I, II, III y IV del inciso "C" del artículo 37 se establecen limitantes a los ciudadanos Mexicanos en lo tocante a usar títulos nobiliarios de gobiernos extranjeros, prestar servicios oficiales a gobiernos extranjeros, aceptar o usar condecoraciones extranjeras y admitir títulos o funciones de gobiernos extranjeros. También hubiera visto en el artículo 34 cuales son los requisitos que establece la carta magna para obtener la ciudadanía en México y además, hubiera visto en el artículo 35 cuales son las facultades de los ciudadanos mexicanos. Así pues resulta que si un individuo asume un título otorgado por un Estado extranjero o demuestra sumisión a él, pierde la ciudadanía mexicana (no la nacionalidad, no confundir, un menor de 18 años es nacional mexicano pero no es ciudadano y por tanto no puede votar o ser votado). Y como resulta que eso es precisamente lo que hacen los sacerdotes católicos al asumir una sumisión hacia el gobierno del Estado del Vaticano, resulta que, muy a pesar de este ignorante de la ley y senador perredista, no existe ninguna antinomia, en cambio, hacer las modificaciones que este estulto senador propone si que traería como consecuencia una antinomia de proporciones colosales.
Este tipo termina diciendo que los ciudadanos no pueden dejar de tener los mismos derechos, eso es cierto, pero por lo expuesto arriba, podemos constatar que los sacerdotes eligen voluntariamente renunciar a su ciudadanía por servir al gobierno extranjero del Vaticano. todo esto tiene su razón de ser, si no sólo imaginen lo que sucedería si uno de nuestros gobernantes hiciera votos de sumisión a una nación extranjera y por alguna causa se llegara a tener un conflicto con dicha nación ¿de qué parte estarían sus intereses? Precisamente para evitar este embrollo son útiles estas disposiciones, ¿o acaso Pablo Gómez propondrá eliminarlas también para con ello asegurar que los sacerdotes puedan ejercer cargos públicos y volvernos así un estado teocrático donde cualquier delito es considerado "pecado" y las penas sean lo más brutales posibles? Particularmente yo me opongo a estas reformas, esperemos que los legisladores en esta ocasión piensen por el beneficio de la nación y no sólo en privilegios particulares o en quedar bien con el electorado que es mayormente católico para asegurarse votos en las próximas elecciones.
Finalmente, al decir que la iglesia ya pagó la factura que le cobró el constituyente de 1917 es una completa estupidez, de hecho sería lo mismo que decir que como los conflictos laborales de la actualidad ya no son tan marcados como los de 1917, entonces debemos suprimir la Ley Federal del Trabajo. O también podríamos equiparar esta declaración estúpida a decir que se reconozca a Victoriano Huerta y Maximiliano de Hasburgo como héroes nacionales, al fin de cuentas ya pagaron su factura. El problema resulta de pensar que las leyes que limitan derechos a la iglesia surgen de una especie de venganza o arreglo de cuentas, y no es así, esas disposiciones están allí con la única finalidad de evitar que se produzcan conflictos que en un dado momento se dieron y, que nuestros legisladores en un afán de evitar que vuelvan a ocurrir, crearon leyes para el efecto. Si algo ha demostrado la iglesia es su hambre de poder y de meterse en todas partes; ahora imaginemos el panorama, si la iglesia actualmente sin contar con poder político reconocido oficialmente se ha vista envuelta en escándalos principalmente de pederastía donde los sacerdotes se encubren unos a otros e intervienen para evitar investigaciones y procesos, ¿Qué sucedería si se les reconoce el poder político que tanto añoran desde que fueron despojados de él? Piensen en ello.
Termino con una frase que encontré en el decálogo del buen esclavo, la cual dice: "Crea que la policía lo cuida, que los militares protegen a la patria y que la iglesia vela por los pobres."
Fuente: Exelsior
diabŏIus

